Bad Daemons

Los radicales

Vivimos en un mundo en el que las administraciones públicas gastan auténticas millonadas en licencias de sistemas operativos y/o programas varios. No solo pagan una vez, sino que además tienen que perpetuar ese robo si no quieren perder todos los datos que tienen en ese engendro de Community Managers, ases de la venta de aire y gentes varias del Business Inteligence (sea lo que sea eso) llamado "la nube". Imaginad que pasaría si donasen la mitad a libreoffice.

Luego está el tema de los conspiranoicos. Curiosamente ahora se les llama visionarios. Aunque no todos lo hacen, aún hay gente que no entiende que estamos sometidos a un espionaje masivo y continuo por parte de EEUU (confirmado, a saber quien más), y Microsoft es una de tantas empresas que les deja la vía libre para hacer lo que quieran. De verdad es justo regalar todo tipo de información privada, de la que las administraciones públicas. tales cómo la sanidad o hacienda manejan, a la NSA?

Y ya por último queda la obscurización del software privativo. Esto es más que sabido, pero por si acaso. Si no veo el código, no sé que hace el programa. Otra vez, es justo permitir que los datos privados de los usuarios de las administraciones públicas pueden ser tratadas por algo invisible, que no sabemos cómo o porqué hace tal o pascual con los datos? Y evidentemente la inseguridad que conlleva el no poder auditar el código de manera externa, obligando a veces a las entidades a usar programas des-actualizados con las vulnerabilidades y peligros que ello conlleva.

Pero bueno, el tema es que debemos ser radicales. ¿Cómo equilibrar la balanza? En un lado del ring tenemos al señor Puertas con sus ventanas. En el otro tenemos a San Ignucio a lomos de un ñú. Y ahí es dónde deben estar, junto con sus más acérrimos seguidores. De esta manera, se tiene una oportunidad para llegar a un mínimo de ética en el mundo del software, pudiendo plantearse incluso llegar dejar de llamarlo "el mundo del software libre" y llamarlo simplemente "el mundo del software".

Radical es la persona que es partidaria de reformas extremas, algo que el mundo necesita urgentemente. No temáis ser llamados radicales. Es lo que somos y hacemos falta.